miércoles, 4 de abril de 2012

CINE ARTE


No
si yo ya dejé
de  escribir sobre la verdad de otros
a seguir la ruta del subsecretario de guerra
a ponerme en el lugar de otro
apenas puedo con el mío.
Ni siquiera quepo en mi butaca.

Butaca no es la palabra correcta
pero puesta en las acomodaciones de la función vermouth 
es otra cosa.

Tampoco sirve.

Pero si la imagino blanca blanda 
con su respaldo pando en el  Cine Arte
a un lado del pasillo, frente al Exit
de un doble ancho
en la proyección de Casablanca
seguramente allí tenga sentido
del lugar que ocupo.

Lo que me llama la atención es que siempre el cine está vacío
con poca luz.
No me digas que mejor es decir a media luz.
Porque entonces pienso en un vaso medio lleno
medio vacío
y el matiz depende de la sed
si es mucha
o poca
y la mente se me va al desierto
donde  Lawrence cabalga los camellos.
Dejémosla con poca luz.
El matiz depende cómo veo y cuanto veo
Por eso dicen: los poetas son profetas
porque proyectan en su propio cine

También
el tablero de la boletería tendrá su número especial
J – 26 por un decir
porque es un viejo cine.

Con la palabra tablero me ocurre algo especial
Pienso gramaticalmente
por supuesto en un tablero de ajedrez
pero si lo imagino de colores
es tablero chino.
Siempre hay palabras que despistan. Tablero es una.

Por eso cuando se comienza  a escribir
Uno sale a buscar genialidad
A ser millonario de repente.
No soy genio
Soy mendigo de palabras
limosnero de otros árboles que tienen sombra
corta brizna de lo imponderable
porque la poesía es un imponderable
por eso uno reincide
para probar suerte y redimirse
y adivinar la maravilla al inicio de función
mi pequeña defunción.

Lo otro es escribir con toda esa monserga académica
o perorata rimada que es bodrio militar
Es como las noticias de un atleta,
se inventan, desenfocando lo importante
Nadie sabe qué disciplina practica
ni qué marcas vence
Lo que busca la noticia es saber si es hombre o mujer
Entonces
con la academia pasa lo mismo
generalmente.
Lo importante es saber si corre como el viento
o vuela dicho atleta por El Mundo al Instante.

Pero aquí ya salgo de la escena.
Entremos a  la sala Uno
de allí no nos movamos
dispongamos del silencio
porque si salgo al foyer está el afiche de Marilyn
en plena Comenzón 
con sus vestido plegado levantado por la brisa del efecto de pistón
que producen los vagones en alta velocidad
recorriendo el túnel del metro neoyorquino
últimamente escenario preferido de las películas de ficción
y de monstruos en forma de gusano que se comen los vagones.

Me gusta la palabra últimamente 
porque es un poquito menos que último
y un poco menos que final.
Es como
el último trocito de chocolate que te comes
y no vas ni en la mitad de la función.
Falta mucho para el fin The End
y ya no tienes más que  ver
En esas abundantes sílabas del últimamente
no se está enfermo
se   ha   estado   enfermo 
sin otros menesteres
Últimamente ocupa toda el alma.

En este cine tiene que existir un acomodador con su linterna
que dispare su rayo hacia la butaca; la única vacía.
Eso quería decir
No es que uno se crea una butaca
Pero la palabra alcanza para sonar perfecta.

En esta nueva situación siempre es posible
si te imaginas ser esa butaca de toda la manada
evitar poner una mejilla
o cambiar un ojo por otro y un diente por otro
para no estar

para no estar
asustado que todo se termina
para estar en paz perpetua
esperando que se inicie el espectáculo
sin estar.

No sé si me explico.